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Traducido automáticamente del inglés. La versión original es la referencia editorial.

Tecnología

La caída del 12,29% de Alphabet eleva el escrutinio sobre el gasto en IA

La venta de acciones del jueves presionó al sector tecnológico. Los resultados explican por qué pueden coincidir más ventas, una caída bursátil y un flujo de caja libre negativo.

Un edificio de oficinas de Google con fachada de vidrio y letreros de la empresa en 1265 Crossman Avenue, Sunnyvale, California.
FOTO DE ARCHIVO: Una oficina de Google en 1265 Crossman Avenue, Sunnyvale, California, fotografiada el 23 de enero de 2019. Imagen representativa de la empresa para la información sobre Alphabet; no muestra la sesión bursátil del 29 de octubre de 2026. Foto: Grendelkhan / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0. Crédito: Grendelkhan / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0. Fuente de la foto · Licencia: CC BY-SA 4.0

Lo que debes saber

  • Las acciones de clase C de Alphabet, identificadas como GOOG, cayeron un 12,29% en la sesión ordinaria del jueves; el Nasdaq Composite perdió un 1,38%.
  • Los ingresos de las búsquedas de Google aumentaron frente al año anterior. Quedar por debajo de las previsiones no significa que las ventas se hayan reducido.
  • El flujo de caja libre trimestral fue negativo porque las compras de propiedades y equipos superaron el efectivo generado por las operaciones.
  • Las caídas de Amazon e Intel comunicadas después del cierre del jueves corresponden a operaciones fuera del horario habitual, no al cierre del viernes.

La caída bursátil de Alphabet vuelve a poner el costo de la expansión de la inteligencia artificial en el centro del debate. Sus acciones de clase C retrocedieron un 12,29% el jueves 29 de octubre. El fuerte crecimiento del negocio no bastó para satisfacer las expectativas: los inversionistas también evaluaron un resultado de ganancias inferior al previsto y el efectivo necesario para ampliar la capacidad informática. Para seguir el mercado durante el viernes, conviene distinguir entre el crecimiento de una empresa y el rendimiento que sus accionistas esperan del precio pagado por ella.

Una reacción fuerte ante un negocio que crece

Este artículo da seguimiento a la cobertura de NewsCubby sobre los resultados trimestrales de Alphabet. La novedad es la caída registrada al cierre del jueves y la presión adicional sobre las tecnológicas después de la sesión, no un nuevo anuncio de ganancias de Alphabet.

El comentario de mercado de Cboe del 29 de octubre describió el retroceso de Alphabet como su mayor caída tras presentar resultados. Los índices generales bajaron menos: el S&P 500 perdió un 0,30% y el Dow Jones Industrial Average cedió un 0,25%. Esas cifras corresponden a la sesión del jueves, ya concluida. No recogen las reacciones posteriores a otros informes de ganancias ni permiten anticipar dónde terminará el mercado el viernes.

Los resultados contienen varias historias diferentes. El informe oficial del tercer trimestre de Alphabet registró ingresos de 127.577 millones de dólares, un 25% más que un año antes, y ganancias operativas de 40.576 millones. La ganancia disponible para los accionistas comunes fue de 26.170 millones, equivalente a 2,12 dólares por acción diluida. El trimestre terminó el 30 de septiembre y los datos se divulgaron el 28 de octubre. Las cuentas describen actividad ya realizada; la cotización incorpora expectativas sobre los próximos años.

La cobertura de Associated Press sobre los resultados señaló que los ingresos y las ganancias por acción quedaron por debajo de las estimaciones de los analistas. Esa comparación ayuda a entender por qué pueden coincidir el crecimiento del negocio y una caída bursátil. Una previsión sirve como referencia; no es una venta adicional ni un gasto que figure en las cuentas. Si los inversionistas esperaban un desempeño más fuerte, una empresa en expansión puede decepcionarlos. La reacción de sus acciones no elimina el crecimiento registrado.

Crecer menos de lo esperado no equivale a vender menos

El informe trimestral de la compañía muestra ingresos de Google Search y otros de 63.350 millones de dólares, frente a 56.567 millones un año antes. Los clics pagados aumentaron un 8% y el costo promedio por clic subió un 4%. Son medidas útiles porque los ingresos publicitarios dependen tanto de la interacción como del precio que pagan los anunciantes. También demuestran que las ventas de búsquedas crecieron: describir un desplome interanual de esos ingresos sería incorrecto.

Esas cifras, por sí solas, no permiten determinar cómo afecta cada nueva función de inteligencia artificial a la economía del buscador. Pueden coincidir más actividad, otra composición de consultas y cambios en los anuncios. El informe identifica diversas influencias sobre la monetización, entre ellas el gasto de los anunciantes, las modificaciones de productos y la combinación de dispositivos y mercados. Atribuir toda la decepción a una sola herramienta o a un competidor exigiría más pruebas que los totales trimestrales. Por ahora, sería una interpretación, no un hecho contable demostrado por separado.

La pregunta práctica es más concreta que saber si Google sigue creciendo: ¿cuánto debe gastar para sostener ese crecimiento y cuánto efectivo puede conservar mientras lo hace? Una empresa puede tener éxito comercial y, al mismo tiempo, afrontar decisiones difíciles sobre el calendario de sus inversiones. A quienes compran publicidad o servicios de nube les importa que la demanda continúe. A los accionistas también les interesa la relación entre esa demanda, el costo de atenderla y el capital comprometido.

Por qué el flujo de caja ocupa el centro del debate

El comunicado de resultados registra 42.290 millones de dólares de efectivo generado por las operaciones y 51.355 millones en compras de propiedades y equipos. Según la definición de Alphabet, la resta da un flujo de caja libre negativo de 9.065 millones. Ese es el resultado del trimestre, no simplemente una disminución de 9.065 millones respecto de otro período sin identificar. La diferencia importa al comparar titulares: un saldo negativo y una reducción no describen exactamente lo mismo, aunque ambos puedan indicar presión sobre la generación de efectivo.

Las ganancias y el efectivo también son medidas distintas. La guía de estados financieros de la SEC explica que el estado de resultados y el de flujos de efectivo responden a preguntas diferentes. Una empresa puede registrar beneficios mientras destina grandes sumas a comprar activos. La depreciación reparte el costo contable del activo durante su vida útil; pagarlo requiere efectivo según otro calendario. Mirar únicamente las ganancias por acción puede ocultar un ciclo importante de inversión, mientras que observar un solo dato de caja puede dejar fuera al negocio que genera esos recursos.

Por eso, el debate sobre el gasto en inteligencia artificial no se resuelve solo con el tamaño del presupuesto de construcción o equipos. Una mayor capacidad puede permitir ventas futuras, pero gastar dinero no demuestra, por sí mismo, que llegará ese rendimiento. Del mismo modo, un trimestre de flujo de caja libre negativo no prueba que todos los proyectos sean improductivos. Resulta más útil seguir juntos el efectivo operativo, las inversiones y el desempeño posterior. Cada medida corresponde a una etapa distinta del proceso y la evidencia se acumula con el tiempo.

Hay otra diferencia contable relevante. El comunicado presenta una ganancia neta total de 26.468 millones de dólares; después de los dividendos preferentes, quedaron 26.170 millones disponibles para los accionistas comunes. También registra una pérdida en valores de renta variable. Los cambios en las inversiones pueden afectar las ganancias finales de manera diferente a los cambios del negocio operativo. Mantener separadas esas categorías evita convertir una decepción general en la afirmación incorrecta de que todas las grandes actividades empeoraron. Ambas medidas deben leerse con sus denominaciones precisas.

Las siguientes reacciones llegaron después del cierre

Cboe informó caídas de más del 7% para Amazon y de casi el 18% para Intel después de la campana de cierre. Son observaciones que pueden cambiar conforme continúen las operaciones. Corresponden a una sesión distinta de la caída del Nasdaq ya registrada el jueves y no deben sumarse a ese resultado. Este recuento del 29 de octubre no las presenta como precios de cierre del viernes. Tampoco supone que la primera reacción se mantendrá durante toda la siguiente jornada bursátil.

El informe de Amazon publicado el jueves muestra una tensión similar entre demanda creciente y necesidades de efectivo: las ventas de AWS aumentaron un 39%, hasta 46.000 millones de dólares, mientras el flujo de caja libre registró una salida de 42.400 millones durante los últimos doce meses. Esa medida abarca un año; los 9.065 millones negativos de Alphabet corresponden a un trimestre. Compararlos como si cubrieran el mismo período daría una falsa equivalencia. Las previsiones de ventas e inversiones de Amazon tampoco son resultados ya obtenidos.

El informe de Intel presenta otra combinación. Los ingresos trimestrales totales crecieron un 21%, hasta 16.500 millones de dólares, pero las ventas de su grupo de informática para clientes e inteligencia artificial física bajaron un 5%. El director financiero, David Zinsner, prevé que la desaceleración de las computadoras personales continúe al menos durante el primer semestre de 2027. Las caídas simultáneas de las acciones no demuestran problemas idénticos: los informes posteriores al cierre combinaron inquietudes sobre infraestructura con cuestiones de demanda y perspectivas propias de cada empresa.

El boletín de la SEC sobre operaciones fuera del horario habitual advierte que pueden participar menos compradores y vendedores, con diferencias mayores entre precios y más volatilidad. Una cotización posterior a los resultados es, por tanto, una observación de un momento concreto. Sirve para conocer la reacción inmediata, pero no sustituye una comparación con horarios consistentes. Al contrastar empresas, hay que utilizar la misma clase de acción, sesión y período de medición, sin mezclar un cierre con una cotización posterior en movimiento.

Qué observar a continuación

Las operaciones del viernes ofrecerán otra respuesta durante el horario ordinario, pero no resolverán por sí mismas la cuestión de largo plazo. El seguimiento más sustancial consiste en comprobar si los próximos informes muestran que la generación de efectivo alcanza a las compras de infraestructura y si la capacidad adicional se convierte en ingresos duraderos. Son preguntas para contrastar con futuras divulgaciones. Este artículo no asigna un precio objetivo: la caída refleja un cambio en las expectativas del mercado, no un veredicto sobre cada proyecto futuro de inteligencia artificial.

Por ahora, conviene conservar tres hechos separados: el negocio de Alphabet se expandió, los resultados decepcionaron frente a las previsiones y la inversión absorbió más efectivo del que generaron las operaciones durante el trimestre. Entenderlos por separado explica más que afirmar simplemente que la tecnología está triunfando o fracasando. También permite incorporar información nueva sin tratar una semana bursátil volátil como un juicio definitivo sobre el futuro de toda la industria.

Fuentes, créditos y notas editoriales
Un letrero con el logotipo de Microsoft fuera del Centro de Visitantes en el Edificio 92 del campus de Redmond.
Fotografía tomada el 29 de mayo de 2022. Foto de archivo de un letrero de Microsoft en el Centro de Visitantes, Edificio 92, en Redmond, Washington. Lectrician1 / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0. Recortada o adaptada para NewsCubby; se aplica CompartirIgual. No se implica respaldo. Crédito: Lectrician1 / Wikimedia Commons. Fuente de la foto · Licencia: CC BY-SA 4.0

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